El 13 de enero de 2018, 1,4 millones de personas de todo Hawái recibieron este SMS de la Agencia Estatal de Gestión de Emergencias: DETECTADA AMENAZA DE MISILES CONTRA HAWÁI. BUSQUEN REFUGIO DE INMEDIATO. NO ES UN SIMULACRO. Durante los minutos siguientes tuvieron que plantearse dudas existenciales antes inimaginables: ¿Dónde podemos refugiarnos? ¿Qué quedaría de sus comunidades tras una explosión nuclear, si lograsen sobrevivir? ¿Cómo iban a explicarles a sus niños que vivimos en un mundo en el que es posible tamaña destrucción? ¿Y por qué su gobierno seguía defendiendo políticas nucleares que ponen en peligro a todo el país a diario? Para cuando la Agencia Estatal de Gestión de Emergencias anunció que todo había sido un error, ya era demasiado tarde para retomar la normalidad. La experiencia colectiva había dejado al descubierto la creciente amenaza que las armas nucleares suponen para el planeta. Como dijo la residente de Kauai Cynthia Lazaroff, “No pasó nada, pero todo cambio”.